Pantepec es una región en donde también convergen varias culturas indígenas, mayormente la población es otomí, pero también hay presencia tepehua y totonaca, esto revela enormemente singulares tradiciones del Carnaval en esta región poblana, mismas que se funden con la cultura cristiana-europea y africana.
Muy amables, las personas que en ese momento hacían esas faenas, nos explicaban en qué consistía la organización de la fiesta, primero que nada había que reunir a los vecinos, distribuir tareas, reunir algo de dinero (cosa que registran de manera detallada en una libreta), desempolvar los disfraces y conseguir los ingredientes para la comida que se dará a los participantes de la fiesta; tarea que le corresponde, no como cosa sexista, más bien en reconocimiento al buen sazón, a las mujeres del barrio.
Ya en la fiesta del Carnaval los personajes disfrazados (damas, caballeros, charros, diablos, negritos, comanches), mientras bailan deben de saltar y atrapar la cabeza de unos pollos vivos amarrados de la empalizada; la cabeza del pollo, misma que queda en la mano del disfrazado, es depositada en un agujero que se encuentra en el piso; esto, aunque suene macabro, es un sacrificio, una ofrenda hecha en agradecimiento a la Tierra, el resto del pollo será para comérselo en mole poblano junto con los demás bailadores durante la fiesta.
Durante la semana del Carnaval, la gente baila desde las 9 de la mañana y terminan a las 5 o 6 de la tarde, se van a descansar un rato para después acudir a la huapangueada en la que se podrá bailar sin disfraz y con la pareja.
Me cuentan que en Pantepec ya no existen tríos de huapango, que es necesario traer tríos de comunides del Estado de Veracruz o de Hidalgo y en algunos casos de Huauchinango (que está un poco más lejos), esperan pronto tener la oportunidad de que los jóvenes aprendan a tocar sones de Carnaval, huastecos y huapango.
La gente de Pantepec se siente agraciada de que las nuevas generaciones participan y preservan las festividades de Carnaval, es algo que forma parte de su ser y un gran compromiso con el resto de la comunidad.