

El pasado 22 de octubre, en el marco del 36 Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, se presentó el concierto Del rock a la palabra y de la palabra al son ofrecido por Guillermo Velazquez y los Leones de la Sierra de Xichú, acompañados por el cantante y compositor de blues Guillermo Briseño y por Jaime López, uno de los más representativos rockeros de nuestro país, la fusión fue más que interesante, tres géneros musicales como el huapango, el blues y el rock supieron fusionarse para expresar su arte y más allá de ello atraer la conciencia social y política.
El huapango y el son arribeño son expresiones musicales propias de la zona de Río Verde, San Luís Potosí ,

Guillermo Velazquez es de estos juglares, su carrera con los Leones ha estado ligada arduamente a esta labor, a ello se suma la tarea contemporánea de defender las tradiciones propias de los campesinos de Xichú, quienes se enfrentan al desarraigo debido a la migración hacia las zonas urbanas del país o a los Estados Unidos de América.
Miles de personas esperaban desde horas antes del inicio del concierto en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas para escuchar esta muestra que en principio parecía singular y que al final demostró que los tres exponentes distintos (Leones, Briseño y López) tienen el mismo sustento social. Algo que resaltó de la propuesta del concierto fue el uso de recursos multimedia, mientras sonaban los huapangos, el escenario se ponía a tono con imágenes y animaciones.

Así empieza la música, de inmediato suena el huapango arribeño con una letra que busca la reconciliación de que ante las penurias sociales, todavía nos queda alegría y así don Chabelo Ocampo, anciano bailador huapanguero, nos demuéstra que su sangre corre bien para bailar junto con María Isabel Flores, la vocalista del grupo. Dando juego a la alegría y a la tradición, Guillermo Velazquez canta una versada inspirada en el tradicional juego de la lotería mexicana.
Momentos después, Velazquez presentó con sus versos a Jaime López, quien con el piano interpretó una de sus más conocidas canciones "Corazón de cacto" para después unir su voz con la de Velazquez y la música de los Leones e interpretar, muy a su modo, "La Cecilia" o "La Sexilia" como la bautizara López, quien después interpretó el arreglo que ya años antes había hecho de "Soy soldado de levita".
Siguió el concerto con más de los Leones, jugando con los temas que a muchos mexicanos nos ocupan, la inseguridad, el narco, la pobreza o la parodia de lo que le puede suceder a una pareja en donde el varón se va de mojado y qué sucede cuando se reencuentran.

Es el momento de que Guillermo Briseño pise el escenario, interpreta uno de sus temas y más tarde da paso a la improvisación llegando a la conclusión de que hay que hacerle un blues a Marx, canta algunos versos en donde recuerda el dolor del país que recientemente había llorado el atentado en Morelia y también funde su canto con el de su tocayo Guillermo Velázquez.
Los espectadores no queremos que termine el concierto, es una noche encantadora en un Guanajuato cervantino, Velazquez y los músicos Javier Rodriguez en la vihuela, los violinistas José Inés Suarez y Joel Monroy, junto con Alejandro Montaño en el bajo eléctrico se echan una topada con la clase política, se presentan en pantalla videos en donde los personajes de la clase política expresan sus discursos de retórica gasta y el trovador les responde en verso el sentir popular.


Dejo a ustedes los videos de esta crónica y vale la pena recordar que del 29 de diciembre al 1 de enero es el Festival de Huapango Arribeño y de la Cultura de la Sierra Gorda en Xichú, Gto. que en esta ocasión hace un homenaje a la mujer serrana y contará con la participación de Paty Chávez de Tamaulipas, María Isabel Flores de Xichú y la jazzista Iraida Noriega, entre otras destacadas mujeres dedicadas a la música (pueden consultar el programa en www.hupango.com.mx).