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martes, 19 de mayo de 2009

La adoración del Señor de Chalma durante el Carnaval

Hay algo curioso en el sincretismo en torno al Carnaval, en un significado prehispánico, Xipe Totec, dios de la fertilidad, era celebrado poco antes del inicio de la primavera, cuando la tierra reverdece y cambia de piel; esto sucedía en una ceremonia denominada Tlacaxipehualiztli, que significa “desollamiento de hombres”. Los hombres que eran sacrificados se volvían dioses y otros hombres comían de esa carne, creían que con ello absorbían su valentía. En el caso de los otomíes este sacrificio no era humano, se hacía con perros (Guerrero, 1986). La creencia cristiana y la creencia prehispánica casi coinciden de fecha.

La idea que tenemos de la festividad denominada Carnaval normalmente es de regocijo, fiesta y desenfreno, es comprendido como el momento licencioso antes de un largo periodo de días de guardar, el festinar consumiendo carne, misma que no estará permitida hasta pasada la Semana Santa. Pero hay una singularidad entre las comunidades otomíes de la Sierra Madre Oriental, en entidades como Hidalgo, Veracruz y Puebla, en donde también fue el Reino de Huastecapan (lo que hoy conocemos como Huasteca), es el Carnaval también una tradición pagana. Es muy especial el caso de la Sierra Tepehua, en San Bartolo Tutotepec, en donde se venera al Señor de Chalma.

Como pudimos ver en el artículo anterior, la gente que participa en el Carnaval de San Bartolo Tutotepec lo hace disfrazándose de diversas formas, bailan y beben, escuchan la música, la fiesta se da en el seno de sus comunidades y la cabecera municipal. La fiesta inicia el domingo en cada barrio o comunidad de ese municipio, el lunes las comunidades se reúnen en la cabecera municipal integrando una gran cuadrilla. Pero el Martes de Carnaval es el día más importante de la semana, ese día se hace una ceremonia y una pequeña peregrinación a el Señor de Chalma, patrono de la fiesta de Carnaval. En dicha ceremonia participan mayormente las mujeres y al frente de ellas el mayordomo, quien acaba de asumir esa misma semana el compromiso de organizar la fiesta.

Las imágenes y video son testigo de cómo se celebra el Martes de Carnaval en la comunidad otomí de El Mavodo, un lugar situado en lo alto de una montaña, en las fotos pueden apreciar cómo a un costado de la iglesia hay un peñón (justamente ése es un mavodo, cuya definición en lengua otomí es: piedra de color negro), Santiago Alejandro, uno de los pobladores, me dice que ahí hay una caverna que apenas se han atrevido a explorar pues su entrada está tapada con piedras. Más arriba está otro cerro en donde han plantado el palo del volador.

Llegamos a El Mavodo justo en el momento en que Andrés San Agustín dejaba su cargo de mayordomo a Feliciano Flores, ser mayordomo es todo un honor para un miembro de la comunidad, dura un año y dentro de ese honor está el hacer todo el gasto que conlleva la fiesta; Félix Chávez, Secretario de Turismo del ayuntamiento me comenta que tal compromiso hace que muchos pobladores vayan a Estados Unidos a trabajar por un periodo de tiempo para poder pagarla. La mañana del martes un grupo de pobladores prepara una barbacoa, las mujeres también preparan alimentos como el mole, tortillas y arroz, en otro lugar del pueblo hay unos artesanos preparando el castillo de fuegos artificiales, por otro lado van llegando un trío huasteco y una numerosa banda de viento; todo lo paga el mayordomo. Algunos jóvenes de la comunidad están todavía dormidos pues la noche anterior estuvieron bailando y bebiendo disfrazados por horas.

Al mediodía la ceremonia pagana comienza en la casa del mayordomo entrante, un chamán o brujo hace los rezos ante un altar y diversas ofrendas de flores y comida, la pequeña y antigua imagen del Señor de Chalma, mientras tanto el trío huapanguero alterna con la banda de viento tocando vinuetes, música antigua que se toca en estas solemnes ocasiones y en las honras fúnebres (pueden apreciarla en los videos), en el caso de los tríos es el violín el que lleva el ritmo. Mientras suena la música las mujeres bailan y la habitación se llena del humo del copal. Luego de que termina esta ceremonia, el mayordomo lleva en una canasta adornada al santo, lo acompañan las mujeres y se dirigen a lo alto del cerro en donde está el palo del volador, son varios metros de caminata, igualmente acompañada por la música de ambos conjuntos.

Ya en el cerro, lo que primero hace el mayordomo, los músicos y las mujeres es dar algunas vueltas al pie del palo del volador y nuevamente el chamán hace rezos ante un nuevo altar adonde permanecerá el Señor de Chalma por el resto del día. En los momentos siguiente irán llegando los hombres y niños disfrazados para continuar las festividades de Carnaval: charros, tilichudos, gorilas, gallos, carneros y otros animales, encapuchados, diablos con máscara de madera, niños que parecen adultos chiquitos, o enanos, o jorobados; estos bailadores acostumbran hacer ruido percutiendo pequeños tambores rústicos con una baqueta (que todavía se fabrican), suenan también gritos y aullidos. Toda la tarde y noche habrá comida y bebida, música y fuegos artificiales.

El palo volador

Para estas fiestas el palo del volador no tuvo danzantes, hace tiempo que ya nadie sabe bailar y descender acrobáticamente como los voladores de Papantla, en ocasiones han tenido que venir los cinco danzantes de otros lugares en Puebla o Veracruz. El palo del volador tiene un gran significado ritual para los otomíes, sobre todo es el puente entre el inframundo y el cielo, refleja las vueltas del calendario (4 hombres dan trece vueltas, lo cual da 52 que es el antiguo siglo mexicano), representa a los hombres que se vuelven águilas o dioses y es una ofrenda a la fertilidad. El ritual del palo del volador inicia cuando el grupo de pobladores acude al bosque a seleccionarlo y talarlo, para trasladarlo lo llenan de flores y lo ahúman de incienso y lo acompaña la música de un tamborcillo y flauta. Cuando el palo llega al lugar donde ha de colocarse, en el agujero echan un guajolote pequeño, una gallina, dos o tres palomas ligeramente emborrachadas con aguardiente, el palo es insertado y los animales mueren aplastados, finalmente el palo es acuñado para que no se caiga. La suerte de los animales es para evitar que alguno de los danzantes acróbatas caiga accidentalmente y a su vez un rito de fertiliadad. Los pobladores de El Mavodo nunca han pensado en ella para atraer al turismo, (Guerrero, 1986) y quizá, aunque no haya voladores, es importante que cuando menos exista el palo.


Para saber más acerca de las tradiciones de esta región, les recomiendo el libro: Otomíes y Tepehuas de la Sierra Oriental del Estado de Hidalgo de mi abuelo, el profesor Raúl Guerrero Guerrero (1986), en quien me inspiré y a quien agradezco muchos datos que explican esta crónica. Además pude comprobar que desde los años 80´s, cuando él hizo esta investigación, a estas fechas poco ha cambiado esta tradición.


jueves, 14 de mayo de 2009

El Carnaval en San Bartolo Tutotepec

El Lunes de Carnaval hombres disfrazados provenientes de comunidades de San Bartolo Tutotepec se reúnen en la cabecera municipal en una impresionante gala en la cual muestran sus disfraces y balies.
Foto: Félix Chávez


Antigua foto de San Bartolo Tutotepec
Es uno de los carnavales más tradicionales de Hidalgo, sobretodo por una fusión trascendente de culturas, es el carnaval que se celebra en San Bartolo Tutotepec. Este municipio se ubica en la llamada Sierra Oriental o Sierra Tepehua, en la parte oriente del estado de Hidalgo. Injustamente esta zona no es considerada por muchas personas y programas oficiales como parte de la región Huasteca (lo fue en la antiguedad, de acuerdo con lo expresado por Joaquín Meade en 1949 en su libro "La Huasteca Hidalguense"); la música, las tradiciones, los hábitos culturales, la gastronomía y la inegable presencia ancestral de la cultura huasteca es evidente, además de que esta región colinda con territorios considerados huastecos de los estados de Veracruz y de Puebla.

El Carnaval es una fiesta que dura quince días y está ligada con las festividades del 2 de febrero Día de la Candelaria y la feria del municipio a principios de marzo (segundo viernes de Cuaresma) en honor del Señor de la Salud; es un momento importante para la población de las comunidades y barrios de San Bartolo Tutotepec. En cada una de ellas, en donde predomina la cultura indígena otomí o n'yühü, se organiza tanto el festejo, en donde los hombres se disfrazan para salir a bailar, como la ceremonia religiosa, la cual se ofrece al Señor de Chalma, quien es el santo patrono de la fiesta; además es importante dar de comer y de beber a los participantes, para lo cual se preparan tamales, mole, barbacoa, entre otros platillos. Todo lo anterior es responsabilidad del capitán o mayordomo, quien asume tanto el liderazgo de la organización y es quien debe pagar todos o la mayoría de los gastos, entre los que se cuenta la contratación del trío huapanguero y una banda de viento, además de los altares, flores, palo del volador y sus danzantes. Es algo realmente costoso pero no menos honorífico, algunos capitanes han tenido que irse a Estados Unidos a trabajar para poder financiar esta fiesta y tener este honor único.


Justamente ése es un elemento importante en las ceremonias de Carnaval en este municipio es el palo del volador, el que comunmente es conocido en el Totonacapan como el de los Voladores de Papantla. El sentido de este elemento se cree que es una especie de puente entre el cielo y el inframundo, por ello es venerado durante las ceremonias religiosas, se le hacen ofrendas desde el momento en que es enterrado, se pasa el humo de incienso y copal y los danzantes disfrazados se reúnen en torno a él para bailar y así espantar a Satanás. En las comunidades se instala el palo por su valor indispensable ceremonial y no necesariamente es utilizado por voladores, quizá porque de estos danzantes casi no quedan y éstos deben venir de la Sierra de Puebla o del Totonacapan.

El pasado lunes 23 de febrero, como se acostumbra en las festividades carnavalescas, se hicieron presente en San Bartolo Tutotepec las comparsas de hombres disfrazados, procedentes de varias comunidades como Pie del Cerro, San Miguel, y El Mavodo, encabezadas por sus capitanes Agustín Soria Tolentino, Leoncio San Agustín y Andrés San Agustín Velazco, respectivamente. Llegaron a caballo y a pie, un nutrido y colorido grupo de hombres disfrazados, que al compás de la música de bandas de viento y tríos de huapango hacían toda clase de bullicios. Cabe aclarar que el palo del volador que se aprecia en las fotos no fue utilizado para danzantes voladores, lo imposibilitaban los cables de luz de la plaza.

Disfraces utilizados tradicionalmente:

Comanche.- es el tradicional traje de apache, los hombres se disfrazan de taparabos, penacho de plumas y su arco con jaras. Suelen incluir máscara de madera, aunque en ciertos casos también son sólo un trapo con el que se cubren la cara y en él dibujan los ojos, boca y nariz.

Costaludo.- es un ingenioso disfraz hecho con cristales de yute y también de plástico deshilachados, son de diversos colores y aparentan ser mounstruos peludos. Ahora se ha puesto de moda usar máscaras de hule, de las de Halloween.

Tilichudo.- un tanto similar a los costaludos, pero este disfraz se hace de jirones de tela.

Xitás.- es el tradicional disfráz de huehue o anciano.

Payos.- vestidos de charro, usan máscara de madera y un exagerado barroquismo en su aspecto.

Otros disfraces son de diablos, de animales. Los niños juegan a perseguirse, algunos hacen sonar un pequeño tambor y silbatos de barro o de metal. Otros bailadores hacen sonar una reata azotándola contra el suelo o contra sí misma, haciendo un sonido similar al de un cohete.

Después de este Lunes de Carnaval la fiesta seguirá toda la semana para ellos en sus propias comunidades, el Martes de Carnaval será la ceremonia religiosa y seguirán bailando toda la tarde y noche. Estas comparsas se volverían a reunir el siguiente fin de semana, nuevamente en la cabecera municipal, para concursar por el mejor disfraz y ganar algunos premios.

En una próxima entrega, les mostraré, estimados lectores, una crónica de la ceremonia al Señor de Chalma en la comunidad de El Mavodo.

Agradezco a Félix Chávez, secretario de turismo del ayuntamiento de San Bartolo Tutotepec por haberme permitido utilizar sus fotos y además por la información proporcionada.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Descanse en Paz Don Servando Rubio

Don Servando Rubio, foto: Anatolio Vázquez

Nuevamente la Huasteca está de luto, murió en un lecho humilde uno más de los grandes, este sábado 2 de mayo dejó de existir don Servando Rubio, quien en más de 60 años de trayectoria deleitó con su violín a muchos corazones huastecos. Fue fundador de los tríos "Regionales de Hidalgo", "Alma del son huasteco" y "Amanecer Huasteco".

Copio de la página de Laura Olivia y Anatolio algunos datos y foto:

Nació el 23 de octubre de 1932 en San Rafael, municipio de Chapulhuacán, Hgo. (misma tierra en donde también nació Don Frumencio Ortíz Nápoles, nacido en 1923 y fallecido en septiembre pasado).

Como muchos jóvenes, Servando tuvo que migrar en 1958 hacia la capital del país en búsqueda de mejores oportunidades, empieza a trabajar como albañil pero ya sabía tocar el violín la huapanguera y la jarana, su padre era de aquellos campesinos-músicos que le había legado a sus 9 hijos esos saberes.

He aquí la crónica de nuestro amigo Gregorio Martínez Moctezuma de Azteca21 Magazine en donde le hicieron un homenaje a Don Servando por sus 60 años de trayectoria en el año 2007.

martes, 5 de mayo de 2009

Más del Carnaval en la Huasteca Poblana

Después de visitar Pantepec, seguimos recorriendo la Huasteca Poblana tratando de encontrarnos con el Carnaval, a la orilla del camino iban apareciendo pequeños grupos de bailadores. Así son los carnavales, de sus comunidades van saliendo los grupos de danzantes disfrazados y llega el momento en que se celebra la fecha principal del Carnaval, que no necesariamente es el martes, y estos grupos denominados cuadrillas se juntan en magna fiesta.


Estas fotos corresponden a la pequeña comunidad de Viejo Carrizal, municipio de Pantepec; adonde un grupo de niños se divertían bailando, cada quien con su peculiar creatividad se había hecho su propio disfraz, se puede notar en ello que los más improvisados son los más tradicionales, sobretodo en aquellos en los que la máscara es de trapo, también se distinguen algunas máscaras de plástico y algunas de luchador, pero afortunadamente muy pocas. En esta zona nunca se acostumbró el utilizar máscaras de madera.


Las fotografías fueron tomadas por Aída Suárez.

Unos kilómetros adelante, en Mecapalapa, nuevamente uno se encuentra en este Domingo de Carnaval, pequeñas cuadrillas de bailadores que provienen de comunidades cercanas, bailan afuera de las casas y comercios, reciben algo de monedas y continuan caminando hacia otros lugares en donde los admiren un rato. Nótese el empeño que le ponen a sus disfraces y el grito que algunos de los bailadores echan para denotar su alegría. Esta cuadrilla contrató a su propio trío de husteco que los acompañara tocando sones de Carnaval.




El miércoles de ceniza, en Mecapalapa se celebra una tradición muy distinta al video anterior, pero que pertenece también a las fiestas de Carnaval, se trata de la salida de "Los Tiznados" o "Los Chombos", recordemos que en países caribeños así les llamaban a los hombres de raza negra que sabían hablar inglés. Los Tiznados son personas comunes que se pintan el cuerpo (algo parecido a los llamados "Mecos" en Atlaplexco, Hgo. sólo que ellos se maquillan con lodo), aparentan ser africanos de tribu o negros esclavos y salen corriendo a la calle sosteniendo antorchas, en una estampida que simula la libertad ansiada, alegre y bailadora. Los siguientes videos no son de mi autoría, el primero es de Beakerman2009, el segundo y el tercero son de jefemao, todos ellos son videos tomados de Youtube.







sábado, 18 de abril de 2009

Cómo se prepara el Carnaval en la Huasteca Poblana

Una vendedora de alcatraces en el tianguis de Pantepec (foto: Aída Suárez)

Hubo que viajar a la Sierra Norte de Puebla, esta vez elegí el municipio de Pantepec, ubicado en los márgenes del río del mismo nombre que más adelante y hasta su desembocadura se llamará Río Tuxpan. Singular es la ubicación de Pantepec, está en la ladera de una montaña, muy cerca del punto en donde se juntan los límites estatales de Puebla, Hidalgo y Veracruz.

Pantepec es una región en donde también convergen varias culturas indígenas, mayormente la población es otomí, pero también hay presencia tepehua y totonaca, esto revela enormemente singulares tradiciones del Carnaval en esta región poblana, mismas que se funden con la cultura cristiana-europea y africana.

Llegamos a Pantepec el Domingo de Carnaval, en muchos lugares esta fiesta está en pleno, sin embargo en Pantepec, la gente está apenas organizando los detalles necesarios para la gran fiesta que iniciará el lunes y seguirá hasta el domingo próximo. Al principio fue difícil encontrarse con el ambiente del Carnaval, más tarde pudimos ver que algunas personas hacían sus compras para ello y después nos dirigimos al Barrio Chico, adonde un grupo de personas se organizaban para la fiesta venidera.

Muy amables, las personas que en ese momento hacían esas faenas, nos explicaban en qué consistía la organización de la fiesta, primero que nada había que reunir a los vecinos, distribuir tareas, reunir algo de dinero (cosa que registran de manera detallada en una libreta), desempolvar los disfraces y conseguir los ingredientes para la comida que se dará a los participantes de la fiesta; tarea que le corresponde, no como cosa sexista, más bien en reconocimiento al buen sazón, a las mujeres del barrio.

Otra tarea importante es algo que se ha realizado desde tiempos inmemoriales en el Carnaval de Pantepec es montar una estructuctura de madera, una empalizada, debajo de ella pasarán todos los danzantes; me cuentan que antiguamente en el centro del Barrio Chico había un punto denominado "El Gallito", una fuente con una escultura de dicha ave en donde la gente del barrio tomaba agua para llevar a sus casas; hoy en día ya no existe más ese símbolo, pero sigue siendo el centro del barrio y es el lugar en donde montan dicha estructura hecha de troncos delgados.

El agujero en el cual se depositan las cabezas de los pollos sacrificados.

Ya en la fiesta del Carnaval los personajes disfrazados (damas, caballeros, charros, diablos, negritos, comanches), mientras bailan deben de saltar y atrapar la cabeza de unos pollos vivos amarrados de la empalizada; la cabeza del pollo, misma que queda en la mano del disfrazado, es depositada en un agujero que se encuentra en el piso; esto, aunque suene macabro, es un sacrificio, una ofrenda hecha en agradecimiento a la Tierra, el resto del pollo será para comérselo en mole poblano junto con los demás bailadores durante la fiesta.


Durante la semana del Carnaval, la gente baila desde las 9 de la mañana y terminan a las 5 o 6 de la tarde, se van a descansar un rato para después acudir a la huapangueada en la que se podrá bailar sin disfraz y con la pareja.

Me cuentan que en Pantepec ya no existen tríos de huapango, que es necesario traer tríos de comunides del Estado de Veracruz o de Hidalgo y en algunos casos de Huauchinango (que está un poco más lejos), esperan pronto tener la oportunidad de que los jóvenes aprendan a tocar sones de Carnaval, huastecos y huapango.

Los organizadores del Carnaval de Pantepec montando una empalizada para su ceremonia de Carnaval

El fogón en donde ya se preparaba la comida para la fiesta

La gente de Pantepec se siente agraciada de que las nuevas generaciones participan y preservan las festividades de Carnaval, es algo que forma parte de su ser y un gran compromiso con el resto de la comunidad. Don Celestino Rubio, uno de los más entusiastas organizadores del Carnaval y su esposa Eustolia Martínez, quien en esos momentos deshojaba mazorcas de maíz para hacer tamales. Don Celestino dice orgulloso: "en un zapateado de huapango nos amarramos cuando éramos jóvenes".

domingo, 15 de marzo de 2009

EL Festival de las Huastecas 2009 se celebrará en Orizatlán, Hidalgo

La plaza principal de San Felipe (Foto de "Armando984" en Panoramio)

Atardecer sobre la iglesa principal de San Felipe (Foto de "Sanfel" en Panoramio)

Como bien sabemos, este año el XIV Festival de las Huastecas, en su itinerante esfuerzo, le corresponde al Estado de Hidalgo; al concluir el pasado festival en Xilitla, S.L.P. no se había confirmado el municipio en el cual se celebraría el festival en territorio hidalguense, las razones eran el cambio de administración municipal que estaba próximo a celebrarse. La noticia confirmada hace unos días por parte del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo es que el XIV Festival de las Huastecas, que por tercera ocasión se celebra en Hidalgo (antes fue en Huejutla 1996 y Atlapexco 2002), tendrá como sede el municipio de San Felipe Orizatlan en este año 2009.

El festival ha sido exitoso en la forma acercar a los huastecos, ser un encuentro, mostrar sus valores culturales en todos los aspectos: música, baile, artesanía, literatura, gastronomía, medicina tradicional, talleres, entre otros. De ello sobresalen las huapangueadas que inician cada noche con un programa oficial de artistas y terminan hasta la madrugada con aquellos que se van sumando voluntariamente y hacen que en la tarima principal la gente no deje de bailar.

El festival será celebrado los días jueves 6, viernes 7, sábado 8 y domingo 9 de agosto y además de la sede principal, seguramente las actividades se extenderán hacia otras cabeceras y comunidades de la Huasteca Hidalguense como Jaltocán, Huejutla, Atlapexco, Huautla, Xochiatipan, Huazalingo y Yahualica. Sería válido sugerir que también tomaran en cuenta lugares como Calnali, Lolotla y Tlanchinol, que aunque sus cabeceras municipales son serranas, estos municipios tienen comunidades que pertenecen a la Huasteca. Otra idea valorable es que Pachuca, la capital del estado también goze de este festival, tal como la Secretaría de Cultura de Puebla lo hizo al ser sede del festival en Huauchinango en 2007 al llevar al zócalo de la Angelópolis una buena muestra de la cultura que se recrea en el festival.

San Felipe Orizatlán está ubicado en el extemo norte del Estado de Hidalgo, sobre la carretera que va de Huejutla a Tamazunchale. También se puede llegar por la carretera que pasa por Coacuilco, desde la carretera México-Tampico, tomando la desviación que se encuentra en Chalcochotipa, unos kilómetros adelante de Tlanchinol -si se viene desde Pachuca-.

Vista del Palacio Municipal de San Felipe Orizatlán, Hidalgo (Foto de Orlando Valencia)

jueves, 26 de febrero de 2009

Los huapangueros de Pachuca



En octubre pasado, se dio un encuentro de huapango convocado por los comerciantes del mercado Primero de Mayo de Pachuca, la respuesta fue más que impresionante, muchos tríos y algunas escuelas de ballet folclórico se sumaron desinteresadamente en aquella fría tarde a armar todo un fandango huasteco. Si hubiera habido una meta propuesta en cuanto a número de tríos participantes y horas de encuentro, no creo que hubiera sido tan ambiciosa como lo que la respuesta verdadera mostró, los huastecos de Hidalgo quieren su lugar en las plazas y hay un público que quiere escucharlos.


Los protagonistas fueron un buen número de tríos que debido la migración, desde diferentes lugares de Hidalgo, Puebla y Veracruz, se han asentado en Pachuca, principalmente en colonias como La Raza, Felipe Ángeles y Cubitos. Su presencia es inegable, siempre han estado organizados, siguen sus costumbres y tradiciones en sus colonias; en dichos lugares han hecho su Xantolo y Carnaval, hacen ofrendas de Día de Muertos, tienen sus fiestas caseras muy a su estilo; pero estos espacios, como esta importante plaza de Pachuca, no habían sido conquistados por ellos hasta aquella tarde.

La música sonaba y mi mirada por toda la plaza buscaba reacciones emotivas, el frío y la neblina eran de aquellos que en Pachuca empiezan a preconizar el invierno, de esos que preceden el tradicional Día de San Francisco, en la plaza se vendían con avidez los elotes, esquites y ponche caliente. En la tarima bailaba gente que había ido especialmente a este encuentro, bailadores que se buscaban para hacer pareja, gente de todas las edades que sobre el tablado armonizaban la música con su zapateado. Alrededor de la plaza se veían las bocanadas del alma de muchos pobladores de Pachuca que pasaban por ahí, boleros, vendedores ambulantes, choferes, policías, todo transeunte se animaba a mirar, escuchar y incluso mover un poco los pies, su alma huasteca brotaba de momento, quizá muchos de ellos nacieron en la Sierra o la Huasteca y recordaban otros momentos en que vivían en algún rancho, en la mera tradición y notaban lo cerca que estaba, por esas horas, la Huasteca y Pachuca.

Trío Real Hidalguense

Entre los tríos pudimos apreciar a Real Hidalguense, quienes en esos momentos presentaban su disco con el éxito "Ojala que llueva café", letra del dominicano Juan Luis Guerra, que bien recordamos con su grato estilo el grupo Café Tacuba le hizo un arreglo a manera de son huasteco y que este trío interpreta del mismo modo, para ello Casimiro Granillo toca la pieza con su violín y su jarana veracruzana.




Hicieron acto de presencia otros reconocidos tríos como Cantar Huasteco, uno de los más escuchados en Pachuca y conservadores de la tradición huasteca, grandes intérpretes de compositores como Valeriano Trejo y Nicandro Castillo.

Destacada como impresionante fue la presencia Los Pregoneritos Hidalgo, popular trío formado por Fernando Badillo y sus dos pequeñas hijas: Citlali y María Fernanda (ganadora del concurso de violín huasteco en San Joaquín Querétaro).



María Fernanda Badillo de Los Pregoneritos al violín

Un momento especial fue la participación de Alacrán Huasteco, trío cuyos integrantes son originarios de Huejutla pero hoy en día viven en el Distrito Federal, su violinista Román Hernández tocaba con soberbia de la buena cada pieza de son huasteco, al grado que el entusiasmo del friolento público había llegado a buena altura.

El grandioso violín de Alacrán Huasteco

Llegó el momento en que Real Diamante tomó el escenario para que Tomy Jesús en la quinta huapanguera, su madre Aurea Ramírez en la Jarana y el padre de familia Nicolás Granillo en el violín deleitaran a la gente que en la tarima anexa no dejaba de zapatear.







Otros tríos que se sumaron fueron: Incomprarable de la Sierra (desde Huayacocotla, Ver.), Misión Hidalguense (originarios de Tlahuiltepa), Los Juniors (de Tlahuiltepa y Tepehuacán), Aventura Hidalguense, Los Trinos (desde Tulancingo), Vendaval (de San Bartolo Teotihuacán), Renacimiento Huasteco, Identidad Huasteca, Amistad Serrana, Flor Huasteca, Dinastía Hidalguense, Imperiales de la Sierra (de Tulancingo), entre otros. Además de los ballets flolclóricos Xochipitzáhuatl y Atotonili.

Incomparable de la Sierra